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Buenos Aires, Argentina

17 oct. 2013

ESPECIAL

(AMAR) BLUE JASMINE

En el mejor de los mundos posibles (y sensibles) una nueva obra de Woody Allen debiese ser parte.
Sin dudarlo el mismo jueves de su estreno partimos con una amiga (ambas amamos el cine) a conocer lo nuevo del director (en su calidad de, siempre, genio). Un plan armado en 5 minutos pero tan bueno como Allen. Sí, tenemos debilidad por él. Blue Jasmine invita a profundizar en una historia donde el amor y el dinero se vuelven protagonistas. ¿Amor? ¿Dinero? ¿Amor y dinero? ¿Amar el dinero? El mismo afiche de la película nos interpela y nos invita a reflexionar (casi con un tinte filosófico) "¿Amor y dinero pueden ir de la mano?"

 
Podemos hablar de Woody Allen muchas horas. Y siempre nos faltará tiempo. O palabras. O imágenes.

Cate Blanchett luce estupenda en su rol protagónico. Nos regala una actuación memorable permitiéndonos redescubrir su talento (una vez más). Representa a Jasmine (un pseudónimo que eligió al cambiar su nombre original) una mujer de alta sociedad que entra en bancarrota cuando su marido es arrestado por fraude. ¿Cómo nos pararíamos frente a la sociedad habiendo perdido todo: amor, familia, dinero y vida encantada?

Frente a este momento especial de su vida es, quizás, su vestuario el que la sigue conectando con su pasado (que se niega o no puede abandonar). Es muy ilustrativo ver cómo en diferentes situaciones se aferra a él casi de una manera desesperada. Y sí, podemos solidarizarnos con ella. ¿Quién de nosotras no se encontró alguna vez, por ejemplo, llorando aferrada a su cartera?


Ahora bien ¿Hay algo más sofisticado que el cine? Lujo y cine conviven en perfecta armonía en el vestuario de la protagonista de esta historia. Redoblemos la apuesta y hablemos sobre el amor al vestuario que lleva la fabulosa Cate Blanchett. Aunque suene paradójico por el uso de diseñadores y marcas que se destacan, el presupuesto inicial era bajo. Claro, vestirla en una película de Woody Allen no es algo usual.
 
La luminosidad perdida en su vida privada gana la batalla en su estilo. Aunque perdamos todo ¿Es posible abandonar el buen gusto y la elegancia?
Es interesante ver cómo encuentra en sus prendas y accesorios una especie de tabla de salvación. Muchos de ellos ascienden a la categoría de objeto de deseo para la mayoría de las mujeres.
 
Desde la primera escena su chaqueta de tweed color marfil con ribetes negros creada, exclusivamente para el film, por Chanel, impacta y se convierte en una compañera leal. Acompañada por un collar con perlas y dijes de la misma firma.



Una prenda que a lo largo de la película actuará como escudo protector (con su corte impecable) frente a tanta fragilidad y desolación. Cumple el rol de darle, al menos, estructura a su cuerpo frente a la inestabilidad que evidencia su vida personal. Es magnífico ver cómo en un momento culmine la sigue acompañando ¿Y defendiendo?

El proceso personal avanza y el despojo encuentra su metáfora en la falta de su collar, aros de perlas y brushing. ¿Será éste el renacer de Jasmine?
 
Para aquellos que amamos y trabajamos en moda (por sobre todo) verla descender del avión, en su arribo a San Francisco, con la mítica cartera Birkin color suela, un cinturón y un carré de Hermès nos obnubila tanto como su verborragia. Tiene un poder hipnótico sobre nosotros. Por lo que dice y por lo que lleva. Estamos de acuerdo que su bag es, intrínsecamente, objeto de lujo. Sin embargo, es interesante ver cómo en diversas situaciones límites, la protagonista no tema aferrarse a ella. Una especie de metáfora de la seguridad, de abrazar algo que le da seguridad.


El uso del cardigan le permite empezar a mostrarse sin tanta rigidez. Algo así como bajar la guardia, dejar de lado el caparazón y mostrar el corazón. Entre sus elegidos: una versión color rosa, otro con estampa en colores marrones y caqui, uno más color gris con detalles de piedras bordadas.



A media que avanza la película, el uso del flashback es recurrente para contar esta historia. Una situación presente y actual nos relaciona con un pasado, inevitablemente. En ese tiempo pasado llama la atención la no de repetición del vestuario y joyas. Un detalle que cuenta mucho más sobre su vida. Entre ellos un vestido rojo de Carolina Herrera.


El uso de la paleta de colores abarca desde blancos, nude, off white, caqui, gris, rosa, camel, suela. No así el uso del color negro.

¿Hay algo más delator que una mirada? La tristeza puede ocultarse detrás de unos anteojos que los usa permanentemente. A medida que la proyección avanza se permite comenzar a mirar y dejarse observar.

 

"Leyendo" la trama del film a través de la moda y lo que ella representa a nivel psicológico, antropológico y sociológico me interesó ver cómo, en esta segunda etapa de su vida, no duda en repetir los ítems y adaptarlos a diferentes situaciones. Está claro, sólo puede llevar algunas cosas en sus maletas de Louis Vuitton. Casi con ese universo nómade bastan 2 o 3 valijas para llevar todo su vestuario que, a lo largo de la película, nada tiene que ver con su nueva vida. Y por otro lado ¿Cuántas prendas y accesorios se pueden conservar luego de haber perdido todo? ¿Sus imprescindibles, aquellos que no puede resignar? ¿O los que le permiten seguir perteneciendo?
Sea quizás el momento en el cual logre despojarse de sus prendas y accesorios el que le permita abandonar, finalmente, su pasado. Es posible que al final de pueda redimirse. O no.


(Imágenes: a través de google.com. Trailer: gentileza YouTube)


 
 

2 comentarios:

Peras al Olmo dijo...

Que placer leer tu post... No sabia nada de la peli y me encanto el analisis que haces desde el vestuario, quiero verla ya!
Amo a Allen, desde Manhatttan, siempre le doy mi voto de confianza.
Besos!

Cin Alvarez dijo...

¡Qué linda sos! Muchas gracias por tan precioso comentario! Por favor, gran plan de fin de semana! no la dejes de ver! :) No podía no escribir sobre Blue Jasmine y como aquí buscamos contar un poco la moda, encontramos una manera de que Woody esté en el blog! ¡Muchos besos!